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2011-05-21 00:00:00

Las niñas perversas: De Lolitas y otros demonios

Por Pedro Paunero   

Para Paola Grisolía R. mi hija adoptiva   

Emparentadas con las lolitas cinematográficas (las tres versiones: la de Kubrick, que sigue siendo la mejor, la de Adrian Lyne y la versión rusa XXX de Armen Oganezov) y, a la vez, con el espíritu del mal que permea (según el punto de vista de los autores) esa breve etapa preadolescente (la pubertad) y la adolescencia, las niñas perversas (a veces acompañadas del hermano malvado o la amiga víctima o la amiga cómplice) se burlan de la autoridad, de los adultos hombres y mujeres (que no siempre son autoridad), los seducen, los engañan, crean un mundo propio dónde habitan con sus propias reglas y encantan al espectador-voyeur que, fascinado, se rinde a sus oscuros embelesos.   

Este es un breve repaso a algunas de las películas sobre niñas (y niños) perversas más representativas que, sin embargo, no pretende ser exhaustiva.   

LOS NIÑOS TERRIBLES (Jean Pierre Melville y Jean Cocteau, 1950)   

Título original: "Les enfants terribles". ¿Qué se puede decir de la novela y de la cinta basada en la misma cuyo título es arquetípico en esta especie de género bastardo que es el de las niñas perversas? La película de Melville parece hoy inocua, anticuada, ingenua, trasnochada, sin embargo, la obra literaria en la cual está basada, la novela del versátil artista gay Jean Cocteau (quien hace de narrador en la cinta), gloria de las letras y del cine francés, escrita en 1929, sigue conservando la definición emblemática primigenia que caracteriza y define el alma de todas estas criaturas:   

"Los seres singulares y sus actos sociales son el encanto de un mundo plural que los expulsa. Se angustia uno por la velocidad adquirida por el ciclón en que respiran estas almas trágicas y ligeras. Esto empieza por unas niñerías; al principio no se ven más que los juegos".   

Los incestuosos niños del título se encierran en una mansión propia que los aísla del exterior; ambos se relacionan con parejas ocasionales de las que se hacen para juguetear de manera dolorosa hasta que la hermana celosa, Elizabeth, toma conciencia que su hermano Paul va en serio con su conquista en la persona de Agathe. Elizabeth intrigará, manipulará y falsificará hasta las cartas de amor que, inocentemente, se envían los amantes de una a otra habitación, con tal de que su hermano vuelva a ella.   

Como todo en la obra de Cocteau la cinta de Melville aún conserva algo de su encanto aunque este tenga un sabor rancio, a épocas pasadas dónde lo perverso está más sugerido y envuelto en un aura de candor que hoy ha cedido a los desnudos fáciles y a la franca desfachatez.   

LAS MARGARITAS (Vera Chytilová, 1966)   

Título original: "Sedmikrasky". El cine checo, que ha dado algunas de las joyas más interesantes a la historia del cine, con películas siempre originales y sorprendentes, tiene en su haber este remarcable título, ejemplo de cine feminista y ¡cómo no! psicodélico, al ser producto de su época (el movimiento hippie y la Primavera de Praga). Aunque en realidad se trata de una farsa en escena compuesta a modo de collage, de viñetas, apunta directamente contra el sexismo (machismo) y no puede dejarse de lado su tono satírico, surrealista, su jolgorio y su afán vitalista anti bélico (hay varias escenas en contra de la guerra).   

Dos chicas en bikini reflexionan: "Si todo en este mundo está corrompido, estaremos corrompidas nosotras también". Es la “historia” de dos muchachas de 17 años llamadas Marie que van de un lado a otro… en un anti argumento que incluye mensajes subliminales de castración (cortan plátanos y calabazas), seducen, engañan y explotan a viejos rabo verdes, se burlan y sabotean bailes de cabaret, tienen guerras de comida en un banquete…   

Obra extraordinaria de una tendencia extraordinaria, la Nueva Ola Checa, "Las Margaritas" aún resulta perturbador y liberador a la vez y siempre se cita a la hora de enlistar los más importantes filmes feministas.   

NO NOS LIBRES DEL MAL (Joël Séria, 1970)   

Título original: "Mais ne nous délivrez pas du mal". Tal vez la más desvergonzada de todas las cintas sobre niñas perversas y la que mejor las retrata. En parte una cinta teensploitation, con escenas de intentos de violación hacia una de las protagonistas, que llegan a mostrarse en ropa interior para seducir adultos en aras de la maldad pura es, a la vez, una crítica al puritanismo católico e hipócrita de las monjas (lesbianas) que dirigen un colegio.   

"Lore y yo disfrutamos cuando hacemos algo malo" dice Anne, la líder, en una escena de esta verdadera película de culto que ha llegado a estar prohibida algunas veces y en varios países. Anne y Lore (la rubia más ingenua que se rinde ante la amiga que no duda en dejarle sola ante las víctimas adultas que a veces se les salen de control y ansían violarla), lo intentan y hacen todo, desde seducir y torturar curas hasta matar mascotas, con tal de lograr su objetivo: alabar a su señor Satanás. Es la indagación en el mal que hacen un par de perdidas con funestas consecuencias.   

"Derramaremos el veneno que nos revivirá. Esperamos vuestros aplausos cuando las llamas nos quemen. ¿Quién se preocupa por el infierno o el cielo? En las profundidades de lo desconocido buscamos algo nuevo".   

Es la letanía que declaman en un escenario de teatro (porque todo ha sido una puesta en escena a través de un viaje triste a través del Eros y el Tánatos) antes de autoinmolarse, quemándose vivas.   

La película ha tenido influencia sobre varios cineastas y forma parte de esos filmes antológicos a la hora de enumerar a las niñas perversas.   

VENENO PARA LAS HADAS (Carlos Enrique Taboada, 1984) Se trata de la mejor y más artística cinta de un autor que tiene en su haber clásicos del cine de miedo mexicano como "El libro de piedra" y "Hasta el viento tiene miedo" (ambas de 1968). Es la historia de la perversa Verónica (una actuación destacada de la infantil Ana Patricia Rojo), que somete a su voluntad a la hija de una familia pudiente, Flavia (Elsa María Gutiérrez), condiscípula y amiga a la fuerza. Verónica, bajo la influencia de los cuentos de su nana, se supone bruja y gracias a una serie de eventos que coinciden con sus supuestos poderes, logra convencer a su compañera de llevarle a su rancho dónde realizará un acto final de brujería (el veneno para las hadas del título) valiéndose de los típicos elementos asquerosos y brujeriles (pieles de serpientes, tierra de panteón, sapos) en franca oposición al lado luminoso de las hadas (lado este, el de la luz, representado por Flavia, niña bien portada y obediente).   

El mundo de las niñas está representado al nivel de su propia altura corporal. Jamás se ven los rostros de los adultos (a excepción del de la abuela de Verónica, marchito y horrible), y estos son más una presencia que tanto ordena como separa. A destacar el cruel final, cuando Flavia logra liberarse de la opresión que supone para ella su compañera y la castiga de la manera tradicional en que se castigaba a las supuestas brujas: En una hoguera improvisada.   

CRIATURAS CELESTIALES (Peter Jackson, 1994) Título original: "Heavenly creatures". Peter Jackson, antes de su apoteósica entrada al mundo de los directores de prestigio con su maravillosa trilogía de fantasía heroíca, "El Señor de los Anillos", basada en los libros de J. R. R. Tolkien, ya era objeto de culto por parte de los seguidores del cine gore con títulos como "Tu madre se ha comido a mi perro" (también llamada "Muertos de miedo", 1992) considerada la cinta (comedia) gore con más derramamiento de sangre en la historia del cine o la aventura extraterrestre "Mal gusto" ("Bad taste", 1987). Sin embargo, la película que marca un parteaguas entre su “mal gusto” cinematográfico (“dejé el mal gusto atrás” diría al recibir todos los premios Oscar en 2003) y su ascensión al cielo fílmico es esta cinta: "Criaturas celestiales".   

Es su recreación de un asesinato real ocurrido en 1952 en Nueva Zelanda. Dos chicas (Pauline de 14 años y Juliet de 15) con una amistad lésbica (una rica –Juliet que es interpretada por Kate Winslet en el papel que la lanzó a la fama- y la otra chica, poco agraciada), sufren el intento de ser separadas por sus padres tanto por enfermedad (tuberculosis) como por sus inclinaciones sexuales. Estas se refugian en un mundo de fantasía con actores convertidos en príncipes (Orson Welles) y cantantes (Mario Lanza) que admiran y que dan la pauta a Jackson y su equipo de animadores a crear extraordinarias secuencias de barro animado por computadora. Cuando la separación de las jóvenes es inminente se les ocurre quitarse de encima al objeto de sus sufrimientos, la madre de Pauline, siendo la secuencia del asesinato una muy lograda mezcla que tanto conmueve como estremece.   

Jackson hizo, con esta, una perturbadora crítica a la intolerancia a la diversidad sexual, situada en una época en la cual la homosexualidad estaba considerada una enfermedad mental.   

Algún crítico ha querido ver un plagio por parte de Jackson a la película de Joël Séria, "No nos libres del mal", y si bien se nota que esta ha ejercido influencia sobre Jackson no es a tal extremo. Jackson crea un filme estilizado, más contenido, digamos que no se permite mostrar –tanto- lo que el filme de Séria sí se permite: más morbo y piel desnuda. Aunque no cabe duda que estas cuatro chicas están recortadas con la misma tijera.   

Enlace a página en inglés con información sobre el caso real: http://christchurchcitylibraries.com/Heritage/Digitised/ParkerHulme/Page2.asp   

LA OTRA CARA DE LA MONEDA: LAS NIÑAS ANGÉLICAS   

JUEGOS PROHIBIDOS (René Clement, 1952) Título original: "Jeux interdits". Se trata de una de las cintas que fascinaron a Luis Buñuel. Tiene como escenario la Segunda Guerra Mundial y, se puede argüir, que se trata de la mejor cinta de René Clement. Es otra película que ha devenido en obra de culto y retrata las relaciones y juegos entre dos niños, Paulette, de cinco años, que queda huérfana en una de las escenas iniciales, muy verosímil y atroz, cuando durante un ataque aéreo mueren sus padres y un perro y Michel, de once, en cuya granja se refugia y en contra de la voluntad de la familia de Michel es “adoptada”. Conforme se compenetran, los niños van creando una serie de juegos extraños y oscuros en el granero: rituales, tumbas para los animales muertos que van encontrando, repetición a medias de oraciones católicas mal aprendidas, que no es otra cosa que el reflejo apenas entendido del mundo de devastación, hipocresía religiosa, crueldad y muerte por parte de los egoístas adultos y que los rodea. Cuando los mayores descubren estos juegos se horrorizan, la separación de los niños es inaplazable y sobreviene la tristeza.   

Clement retrata dos mundos diferentes: el mundo adulto egoísta y ridiculizado y el mundo infantil, si bien oscuro, enternecedor y trascendente en el cual los pequeños realizan actos de expiación que los ayudan a liberarse del mal (los desastres de la guerra) sin llegar a comprenderlos del todo.   

POR AMOR O POR DESEO (SAMARIA) (Kim Ki Duk, 2004)   

Título original: "Samaritan girl". Con un título mediocre en español, Samaria se enmarca en ese tipo de cintas de Kim Ki Duk que parecen pertenecer a la esfera de otro mundo. Un mundo atormentado, frágil e intensamente poético que es el sello de este realizador asiático. En la repetida historia de la chica que se prostituye por dinero (no por deseo ni por amor como sugiere el malísimo título con que se le conoce en México), para poder concretar la esperanza de viajar, aparece también la amiga que cobra y guarda el dinero y que ejerce la función de la contraparte consciente: cuando ambas se lavan los cuerpos desnudos en un baño público la niña que no se prostituye opina que los actos de la amiga son sucios, siendo la otra de la opinión que los clientes son buenos, hasta involucrarse obsesiva y destructoramente con estos.   

En este proceso le va más que la intimidad física con la obvia tragedia (la niña puta se suicida) cuando la policía le sorprende en un hotel. Es entonces cuando la cinta realmente despega. La amiga que hasta ahora ha actuado de testigo inicia una obra de redención usando la libreta de direcciones de la amiga muerta y acostándose con los clientes de ella para, en la postración post coital, devolverles el dinero. A la vez, el padre de la chica iniciará una cruzada de persecución y acoso a los clientes de su hija sin hablar nunca con esta en lo que es ya un sueño o una dolorosa y lejana satisfacción sexual (incestuosa).   

Extraña, a veces sublime, dolorosa, nos cuenta de un mundo que atañe a todos: el de los muchachos de hoy que se rinden al instinto en un mundo adulto que no comprenden (ni intentan comprender) siempre al borde del desastre.